Carlos Mias: «el Coronavirus es un problema psicológico, no solo médico»

El licenciado Carlos Daniel Mias*, referencia del Colegio de Psicólogos de Córdoba en lo que respecta a la ansiedad que genera por estos días la cuarentena obligatoria debida al Covid19. Al respecto conversó con DHEducacion.Com sobre los efectos de esta pandemia en el plano psicológico.

¿Cómo impacta esta saturación de información y este encierro en la vida cotidiana de las personas?

Estamos todos con un encierro impuesto, sin precedentes, para el cual no todas las personas tienen la misma conciencia al respecto. No podemos predecir bien las consecuencias de esto porque hay muchas realidades, pero sabemos que habrá fluctuaciones, cambios de humor, pensamientos que van a ir desde lo más negativo a lo más flexible, puede aparecer irritabilidad, enojos, peleas, y en algunos casos puede llegarse a manifestaciones de violencia.

Por ello, en primer lugar debemos tener en claro en todo momento por qué estamos haciendo esto; ese es el mapa mental que tenemos que hacernos y recordar cuando estemos débiles o pensemos que ya nos podemos relajar o salir, no, tenemos que recordar por que es serio, por qué es obligatorio, y para qué lo estamos haciendo.

En segundo lugar sabemos que puede aparecer ansiedad y angustia, en muchos casos derivadas de la sobreinformación que viene con una carga de angustia muy chiquita, que hace el efecto llovizna: parece que no moja pero finalmente nos termina empapando. Parecen números, datos, pero trasmiten angustia. Si bien tenés personas bien acompañadas, tenés personas mal acompañadas, tenés adultos mayores, tenés personas enfermas, personas sanas, lo primero es estar alertados en esto y no sobreexponernos. Nosotros vamos construyendo la sensación de amenaza un poco con datos que tomamos y un poco con esquemas mentales previos. Entonces habrá quienes construyan una realidad muy catastrófica o se adelanten demasiado, y eso hace que estemos viviendo escenarios futuros, pero en el presente. Entonces mi emoción será como si estuviera viviendo un escenario que va mucho más allá, ni que hablar si imaginamos que supera nuestras capacidades de afrontamiento o adaptación exitosa. Y si la ansiedad social es desmedida, si la interpretación de los hechos es exagerada, se puede caer en una psicosis social, que consiste en vivir emociones, pensamientos y hasta acciones en algún momento como si estuviéramos en esos escenarios futuros, y muy desconectados del presente y las normas sociales, morales, con actuaciones muy instintivas.

Claro que no todos reaccionan del mismo modo, y habrá quienes estará convencidos de la interpretación que hacen; y el problema es que determinan una realidad que no cuestionan. Como cuando un Gobierno sale a decir ‘no hay que comprar dólares’, hay gente que va a creer que eso tiene sentido, que va a accionar en esa dirección, y gente que va a hacer exactamente todo lo contrario. No somos todos iguales, hay gente que vive en escenarios absolutamente futuros y se desconecta de la realidad, del ahora. A partir de ahí vienen estos fenómenos que ya hemos visto como pretender ingresar a supermercados y otras acciones un tanto violentas. Entonces tratemos de mantener la conexión con la realidad. Y una medida que es importante y que estamos difundiendo es que las personas se mantengan conectadas con los medios o con la información, pero solo una vez al día. Hay cosas que necesitamos estar anoticiados, pero si es de modo reiterado el riesgo es sumar angustia y contagiarla.

Otra cosa importante frente a los cambios de humor por estar encerrados con otras personas es hacer acuerdos de convivencia. Es necesario ponerse de acuerdo en algunos roles y funciones básicas, quien va a cocinar, quién va a limpiar, las compras, o bien acuerdo respecto de lo que no se quiere hablar o los tratos que no se quieren recibir. Si no hay acuerdos de convivencia, nos manejamos como si el otro supiera lo que yo espero. Es bueno que haya roles, que haya funciones y esto incluye hasta a los niños a partir de los seis años para que entiendan que pueden tener una función dentro de un grupo que es el esquema familiar.
Respecto de las consultas por peleas de parejas, en muchos casos ya estaban de antes, o bien había un clima propicio preexistente. La convivencia del encierro es la chispa que detona una pólvora que ya se traía. No obstante las fricciones pueden surgir del encierro deben limarse con acuerdos de convivencia y conciencia de lo que se está haciendo. Lo que no se puede permitir es una convivencia con violencia o maltrato, debiendo solicitarse ayuda si es necesario.

Otro punto a recordar en la convivencia es que somos seres territoriales, entonces en el encierro tratemos de respetar el lugar del otro, que a veces pasa por su pieza y a veces pasa por el lugar que ocupa en la mesa del comedor. Es muy frecuente que empiece a invadirse el territorio de otro, la taza de otro, o dejé sucio el lugar donde estaba el otro, o el living, que son espacios comunes. Tengamos en cuenta que si invadimos territorio legítimo provocamos una respuesta de defensa que no se esperaba.

También recomendamos mantener algún tipo de rutina, sabemos que nos vamos a desordenar, hay que aceptarlo, pero tratemos de llevar un orden dentro de ese desorden, alguna ocupación equivalente a lo que sería estar trabajando o estar ocupado. Esto es difícil para personas de poca ocupación en casa, o que agotaron lo que podían hacer, y cuando todo se agota, hay que apelar a la creatividad, los juegos de mesa, hasta a veces dormir más en una buena opción, si se vamos a estar todo el día expuesto a la sobreinformación.

¿Y los niños?

Mucho se difunde de que se lo ponga a hacer tarea al niño, pero no es tan sencillo. El niño significa la tarea solo cuando va a la escuela. Si no va, no hay tarea. Por lo tanto es necesario configurar con él este novedoso escenario, y ser pacientes cuando no lo entiendan o acepten. Pero es cuando hay que poner límites, acompañando de reglas y funciones. Siempre es mas fácil cambiar cuando se identifica lo que se tiene que hacer y hay consecuencias por eso. Con los adolescentes también, ya que pueden desafiar, se van a molestar, pero ahí viene la postura del adulto porque sabemos que niños y jóvenes van a buscar siempre quebrar el límite frente a una autoridad débil, pero un límite se instala finalmente a fuerza de repetición, aceptando y conteniendo las resistencias al cambio. Por supuesto que esto es válido cuando hablamos de adultos medianamente razonables, ya que hay adultos que quieren imponer límites irracionales o en base a su conveniencia o su cansancio y no en base a la educación. La educación en gran medida se piensa, requiere coherencia y constancia, no es una cuestión espontánea, las mejores medidas o limites se echan a perder cuando son erráticas o dependen de lo espontáneo.

¿Hay que trabajar la articulación de visiones entre pasado, presente y futuro?

Por ahora no hay que hablar mucho de futuro, venimos de una vivencia donde la realidad va cambiando día a día. Hay cosas que han venido para quedarse. El distanciamiento social que necesitamos mantener va a perdurar mucho tiempo. Por más que podamos salir a la calle en treinta días, vamos a salir, pero vamos a estar más distantes. Vamos a estar más dispuestos a estar en casa, al trabajo a distancia. Creo que esto va a cambiar hasta nuestros hábitos de consumo y producción, que permite entender que la economía es también un problema psicológico, no solo de números, y es la variable que menos se atiende. Primero es un problema de cómo piensan las personas, luego cómo actúan. Creo que las clases dirigentes de todo el mundo están empezando a entender esto.

Por otro lado, la trama social se resiente con esto que vemos de acusar al otro, denunciar al vecino que vino de tal o cual lugar. La gente de tal sector social que viajó y nos trae el virus. Detrás de todo esto hay mucho enojo en la gente y hay un enojo que cuando vos no lo podes direccionar, porque no le vamos a echar la culpa al mercado chino porque comen murciélagos, lo que haces es buscar un target y ahí pones tu enojo. Si uno lo piensa y analiza con detalle ve que hay algo irracional en esto. Si hay enojo es bueno poder hablar y ver qué cosas tenemos irracionales. Si vamos a denunciar que sea en base a una conciencia social y no a un enojo o maldad. Protejámonos de las filtraciones que puedan ser ideológicas, clasistas o políticas. Hay gente que ha viajado a lo mejor con los ahorros de todo el año y no la podes culpar, o por llegar tarde a la conciencia social o por ser más lentos en configurar la realidad o por sencillamente no haberle creído al Gobierno, sin embargo también es necesario que quien haya viajado pueda entender que nos expone si ingresa fácilmente al país, también aceptar su propio enojo.

¿Cómo impacta esto en el rol del psicólogo?

Hay cosas que no podemos predecir exactamente, pero sabemos que habrá cambios y repercusiones por mucho tiempo, tendremos un antes y un después de todo esto. Creo que las personas se van a mirar por un largo tiempo con mayor desconfianza. Este ejercicio nuevo que involuntariamente practicamos todos los días de ver al otro como una posibilidad de contagio, que lavamos las cosas si vienen de afuera, miramos si alguien tose o estornuda, va a cambiar la forma de vincularnos y la forma de producir. Los psicólogos tenemos un rol y desafío muy, muy grande en adelante. Incluso vengo difundiendo de que el Covid19 es también un problema psicológico porque depende de cómo actúan las personas y esto se ha venido difundiendo como si fuese un tema de infectología únicamente, hay gente que de tanto ver noticias o whatsapp ya te describe la microscopía del virus o la anatomía del pulmón pero no se ha acomodado a la parte conductual de la circunstancia. Creo que los psicólogos vamos a tener muchísimo trabajo en adelante. Muchos colegas están preocupados porque no pueden trabajar, la modalidad online es de acceso muy limitado y la cuarentena a los pacientes que veníamos llevando regularmente les cambió el contexto a los pacientes, por lo tanto cambiaron quejas o malestares en general. Para muchos no tiene sentido el proceso terapéutico en este contexto. Muchos pacientes están estabilizados por la situación, otros no se adaptan a la modalidad online, que no es para todos. Han caído las consultas por esto, pero les digo a mis colegas que más adelante habrá mucho más trabajo porque las secuelas que esto va a dejar en las relaciones afectivas, laborales, familiares, de pareja, sexuales, van a perdurar.

Los psicólogos vamos a tener un rol importante primero en el terreno individual, donde la gran lección es que no hay que patologizar todo porque muchas personas van a mostrar problemas pero no patologías. Creo también que se necesitara un psicológico clínico de mente abierta, menos técnico o de encuadre teórico rígido, ya que las realidades y los cambios van siempre adelante de las teorías.  Por otro lado creo que va a cobrar un rol importante la psicología social y comunitaria que debe ser más práctica, más precisa, porque los psicólogos tenemos fama de construir muchas teorías pero pocas soluciones y no con el lenguaje de la gente. Vos habrás hablado con Sebastián Bertucelli que sabe muy bien organizar comunidades y se preocupa por conocer las redes como el código y formas de organizarse de las personas que muchas veces está por encima de cualquier teoría.  Insisto, esto es un problema psicológico, no es un problema solamente médico o social, en todo caso es un problema de equipo interdisciplinario de trabajo. Yo he escuchado a médicos enojados porque la gente no cumplía la cuarentena, yo le diría que trabaje en equipo, tenga a un psicólogo y le va a explicar por qué la gente no tiene toda la misma conciencia y cumple con las normas, y qué se puede hacer al respecto, aún con medidas fuertes como la necesidad de un decreto.

El Gobierno no esta convocando psicólogos y muchos psicólogos se quieren quedar intra muros…

Acá hay una responsabilidad a doble vía. Por un lado la Psicología debe ser autocrítica, si no nos llaman, no nos convocan es porque la Psicología viene asociada a un imaginario muy teórico, muy divorciado de la gente o de lo práctico, si bien esta realidad esta cambiando en los últimos años con la acción de instituciones referentes como el Colegio y la facultad de Psicología.

Por otro lado el Estado debiera convocar a gente experta sanitarista. Tenemos aquí en Córdoba a expertos que han trabajado en otros lugares del País y del mundo como Bertucelli y Davila, entre tantos. Pero muchas veces la política toma decisiones en base a la urgencia y no la planificación, en base a los consejos de los técnicos, o a los que ven el casillero antes que el tablero completo.

Bartucelli: «debemos tener Confianza con oJos abiertos antes que miedo al Coronavirus»

Muy acertada la lectura del colega, es una lectura prudente y educativa, frente a la lectura basada en el cambio por el miedo, como sería tener desconfianza, estar en sobrealertados o sobreinformados. Este es también el momento de empezar a estudiar nuevos fenómenos, ojalá yo tuviera alumnos que quisieran hacer su tesis sobre lo que sucede psicológica y cognitivamente en el encierro. Es una oportunidad única para empezar a construir las teorías del futuro.

¿Estamos ante la presencia de lo ‘ominoso’ que hablaba Freud o de la ruptura de la Trama Vincular similar a la última Dictadura?

Y si, esto es así. Cuando uno no sabe de dónde viene el miedo uno elige un target. La posibilidad de que el otro sea una amenaza es un ejercicio diario hoy por hoy. Yo he visto a personas esquivar el lugar por donde caminaba otra. Hay cosas que pueden tener un fundamento  médico pero desde el punto de vista psicológico nos van a generar una pandemia peor que es la del pánico y la desconfianza. Y es mucho más contagiosa, esa si que es contagiosa.

Es importante que gran parte de lo que interpretamos de los hechos tengamos la posibilidad de hablarlo porque hablarlo nos da oportunidad de corregir y modular como percibimos los hechos o percibimos la amenaza. De esa manera nos podemos regular para no caer en los extremos que nos llevan a la psicosis y a la desconexión, a la desconfianza generalizada y nos permite puntualizar lo que hoy esta pasando.

¿Los psicólogos tenemos que salir a llenar de palabras ese vacío que llenan y saturan gurúes y medios?

Si, claro que tenemos que estar más presentes pero desde una convocatoria más oficial, o bien criteriosa en el ejercicio profesional particular. No estamos para juzgar a las personas o determinar cómo se tiene que vivir, si no ganan terreno posturas mágicas, pero que contienen, con riesgo de manipulación en ocasiones. Los psicólogos debemos también revisar lo que difundimos, ya que a veces lo hacemos pensando en un target, pero llega a otro, y la comunidad no es homogénea, cuidado con eso. Yo he visto difundir cosas que parecen infantiles, otras veces difunden un ideal que está muy lejos de la realidad, o leyes o preceptos únicos e inamovibles. Además difundimos cosas de entendimiento de la clase media, con problemas para conocer y llegar a los extremos sociales. Necesitamos conocer mas las realidades actuales, territoriales y la diversidad social, que en muchos casos desafían las teorías clásicas, y que luego invaden posturas mágicas o acomodamiento energético. A nivel social hay colegas que debieran ser convocados por las autoridades que piensan en formar equipos, con políticas de largo plazo, sino quedamos los que nos animamos un poco más a hablar y corremos detrás de los hechos. Sin embargo veo instituciones casi a la misma velocidad de los hechos, tanto el Colegio como la Facultad de Psicología están presentes y haciendo cosas como no he visto nunca, propiciando dispositivos de contención, generando procedimientos de trabajo e interdisciplina, modificando criterios de enseñanza y orientado hacia temas de realidad y diversidad, insisto, esto no lo he visto nunca, creo es una buena forma de insertar la psicologia como disciplina frente al pensamiento mágico o improvisado que se queda sin respuestas cuando arden las papas.

*SU CURRICULUM MAS DESTACADO

Psicólogo.  MP A-1056 CPPC
Docente titular e investigador, Facultad Psicología UNC
Doctor en Ciencias de la Salud, Area Biomedicina. Facultad de Ciencias Médicas UNC
Director del Servicio de Neuropsicología, Facultad de Psicología UNC
Psicoterapeuta cognitivo conductual integrado a neurociencias
Autor de libros y diversas publicaciones

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