Estancia Santo Domingo: cuatro siglos de historia en Río Ceballos y Salsipuedes

Por Celeste Sánchez Goldar (ticahen.com). La Estancia Santo Domingo está ubicada en el km. 19, en la Ruta E-53, en la ciudad de Río Ceballos.
Propiedad de Luisa Atucha; en ella se cría ganado de excelente calidad. Desde 1983 realizan un remate anual, en el que las puertas de la Estancia se abren al público (al público comprador, claro).
Pero el valor histórico de este lugar no está dado por la producción ganadera, sino por su historia y todo lo que esto encierra. No son sólo objetos y edificios lo que comprende el valor patrimonial de la Estancia, sino, sobre todo, lo que estos pueden contar y que es parte de la historia de nuestra zona.

Documentos históricos
Gran parte de lo que conocemos hoy de la historia lo sabemos a través de los documentos históricos redactados por los españoles. La lengua de los pueblos originarios fue mermada; apenas una decena de palabras de las que se conoce su significado y algunos nombres toponímicos.
A través de censos, litigios, otorgamiento de tierras y actas podemos reconstruir la historia, pero estos documentos deben ser analizados en su contexto: escritos por personas con una mirada subjetiva sobre su entorno y con muchas posibilidades de errores. Por esto mismo también sirven para entender algunos procesos de invisibilización (sobre los pueblos originarios o los negros, por ejemplo) y que una vez más, “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. Es fundamental que los hallazgos arqueológicos sean analizados y estudiados y que se les dé el valor de datos documentales tan importantes como la lengua castellana, así como también las voces de sus descendientes en la actualidad, porque estos pueblos, a diferencia de lo que se creyó hasta no hace mucho, no fueron exterminados.

Ministalaló o Ministaló aparece mencionado en los primeros escritos españoles; lamentablemente se ha perdido su traducción. Sabemos que el vocablo hace mención a la laguna y al poblado y que existían dos: Ministalaló el Nuevo (Estancia Santo Domingo) y Ministalaló el Viejo (El Pueblito, Salsipuedes). No sabemos cuál era la relación entre ambos pueblos y si la había, pero podemos decir que la historia de la “Estancia Santo Domingo” estuvo más vinculada por muchos años a la de Salsipuedes y no a la de Río Ceballos.

Primeros habitantes
Antes de la llegada del español, estas tierras estaban ocupadas por pueblos con una organización social, con manifestaciones culturales propias, relaciones y formas de habitar el espacio producto de miles de años de “evolución” que fueron interrumpidos de manera abrupta. Sabemos que en torno a la laguna habitaron pueblos agroalfareros, con prácticas de caza y recolección, que fabricaron objetos líticos como puntas de flecha, morteros, boleadoras, cabezas de hacha y vasijas y objetos de cerámica. Dan cuenta de esto los restos arqueológicos que se pueden encontrar alrededor de la laguna Ministalaló y algunos documentos históricos escritos en lengua castellana.
¿Quiénes eran ellos? La discusión de si eran Sanavirones o Comechingones no termina aún; no ahondaré en esto por el momento, así como tampoco sobre si el nombre Comechingón está bien o no ya que existen otros textos y análisis muy bien planteados de personas que investigaron este tema (1). Existe un documento de una demanda iniciada en 1584 por los caciques Saldancharaba, Licharaba y Minystalalocharaba contra Juan de Soria por ocupación de sus tierras generándoles un gran perjuicio (2). Las tierras mencionadas serían las de Isquitipi (hoy Río Ceballos), dadas como merced de tierras (3) a Juan de Soria en 1583.


A través de este documento vemos cómo estos pueblos fueron despojados de sus tierras, pero la migración obligada no fue la peor de sus tragedias porque, aunque la corona española dio la orden de respetar a los pueblos originarios, las mercedes de tierras iban acompañadas del sistema de “encomiendas” (4), es decir, la esclavitud de los indios, quienes no sólo perdían sus tierras y costumbres sino también su libertad.
Otros documentos dan cuenta de que indios de Ministalaló el Nuevo se trasladaron a Ministalaló el Viejo “por miedo a los tigres”, referencias dadas por Jorge Maldonado y Carlos Page, antes de 1778, aunque con referencias diferentes a documentos del Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba. Pero, sabiendo que el sistema de encomiendas desmembraba familias y pueblos y que trasladaron de un lugar a otro a personas como si fueran ganado ¿qué garantiza que “por miedo a los tigres” estas personas decidieran migrar, por propia iniciativa y con la libertad de hacerlo?
Como ejemplo basta mencionar que indios de Ministalaló el Viejo (El Pueblito) fueron trasladados al Pueblo de la Toma (hoy Barrio Alberdi) como mano de obra, cuyos descendientes llevaron adelante un largo litigio para recuperar sus tierras (sin conseguirlo, por supuesto). Este sistema, utilizado también para aplacar posibles rebeliones, dio origen a las reducciones.


1778 es la fecha del primer censo de campaña realizado en Córdoba. En este censo no aparecen “indios” en la estancia, sí una gran cantidad de esclavos.
Me parece relevante destacar en este punto, y volviendo al sistema de invisibilización de los pueblos originarios, que los documentos españoles deben tomarse con pinzas y atendiendo al contexto histórico. El censo de 1813-1814 hace referencia a los mestizajes, mulato o pardo son definiciones de éstos. Libres o esclavos determinan su condición con respecto a los españoles. El siguiente censo, de 1822 ya no hace distinciones poniendo a todos los nacidos en estas tierras como Americanos. Esto no es fortuito, la idea de nación se da a través de la invisibilización de culturas diferentes a lo que se pretendía. Es decir, los documentos históricos, a través de la lengua española, se encargaron de homogeneizar las diferencias, por tanto, anular la diversidad cultural.

«El Pueblito de Ministalalo» y sus habitantes originarios

Se puede ver, en el testamento de Juan de Burgos, del año1604, la mención a “yanaconas” que forman parte de sus bienes, esta denominación se da a los indios que forman parte de la servidumbre, es una palabra quechua que no nos permite saber a qué pueblos o culturas pertenecían estas personas tratadas como bienes patrimoniales

Sobre la tierra y sus límites.
Los cambios en los límites y los diferentes nombres que se le fueron dando a las tierras y propiedades difiere mucho de lo que hoy conocemos. Esto es importante a la hora de pensar la historia porque estos cambios no son solamente geográficos sino que conllevan cambios sociales muy significativos.
Las primitivas tierras de Ministalaló El Nuevo, fueron divididas, heredadas, litigadas, repartidas, vendidas y compradas, vuelta a unir y separar, donadas… Las bondades y riqueza de esta tierra fueron claras desde el principio, no así sus límites.

En 1579 se la da como merced a Juan López de Reyna y Baltasar Gallegos “una legua de tierra por todos los rumbos alrededor de la laguna que está entre dos lomas”.
En 1584 Juan de Burgos se otorga a sí mismo dos porciones de tierra alrededor de la laguna, una de ellas que llega hasta el actual Salsipuedes. Un año antes, en 1583 se le otorgan a Juan de Soria las tierras de Isquitipi que lindan con éstas hacia el lado de la laguna.
Juan de Burgos compra las tierras de Juan López de Reyna y se hace propietario de una gran extensión de la que no se desprenderá hasta el momento de su muerte. En el año 1604 redacta su testamento, en donde muestra la riqueza de este paraje: en Ministalaló el Nuevo tiene abundante ganado vacuno, caprino, yeguarizo y bueyes de arado, además de indios “yanaconas”. Como última voluntad, decide dividir nuevamente Ministalaló, dejándole como herencia la mitad de esas tierras a su hermano Diego Celis de Quiroga, junto a las de Salsipuedes.
Estas tierras, que fueron luego llamadas “Estancia San Juan”, “Estancia de Diego Celis”, “Estancia Santo Domingo” fueron, durante décadas, propiedad de la familia Celis de Quiroga. Una vez más las herencias, divisiones y compras van cambiando los límites. Ya que los nombres de esta familia se repiten, simplificaré el panorama en un abreviado árbol genealógico en donde aparecen los herederos de estas tierras:

Sin descendencia

La Orden de Santo Domingo recibe en donación tierras de Ministalaló dos veces, ambas de la familia Celis de Quiroga: El Sgto. May. Diego Celis de Quiroga, al enviudar de su segundo matrimonio, y no teniendo hijos de ninguno de los dos, ingresa como Presbítero a la Orden de Santo Domingo, al mismo tiempo que dona la Estancia San Juan al Convento en el año 1675. Diego Celis hace carrera religiosa y, al igual que su tío, dona su parte de Ministalaló al Convento Santo Domingo, en 1693.

Ambos documentos señalan que existen numerosos bienes: molino, edificios, herramientas, ganado, esclavos y bienes muebles, dice el primero. El segundo reza: estancia, ganados y aperos, con todo lo edificado y plantado.
Durante más de un siglo la Estancia permanecerá en manos de los Padres Dominicos quienes la explotarán para su propio beneficio y que sufrirán numerosos litigios por los límites y por las tierras, uno de ellos con Miguel de Ceballos, dueño de la Estancia San Isidro (Río Ceballos).
El Censo de 1788-1779 señala que en el Paraje de San Juan, en la Estancia de los Padres Dominicos, viven 87 esclavos, 21 libres agregados y un español. El Puesto de Don Phélix de Cabrera, lindante y que será parte de la estancia, alega estar habitada por 19 esclavos.
El Censo de 1813-1814 señala que en la Estancia Santo Domingo viven 1 español, 50 pardos libres y un pardo esclavo. El siguiente censo, el de 1822 no diferencia los parajes ni nacionalidades por lo que no hay registro exacto de quiénes habitaban la zona.
Durante este tiempo la Estancia será llamada “Santo Domingo” o “de Diego Celis”. En 1825 la Estancia deja de ser productiva, tanto el cultivo como el ganado están exhaustos; con la idea de invertir en tierras más redituables, el Convento de Santo Domingo vende a Andrés Pérez y Escuti la estancia que comprende una gran cantidad de tierras, la laguna y el Puesto de Don Phélix de Cabrera.
El Censo de 1840 muestra que Andrés Perez Escuti vive en la Estancia Santo Domingo, junto a su esposa, tres hijas y cuatro hijos. Habitan ese paraje, también, 11 españoles, 69 libres, 2 libertos y 1 esclavo. Entre los hijos de Perez Escuti, se encuentra Rafael, de 8 años quien heredará estas tierras.

El pasado negro
No se puede dejar de mencionar la gran cantidad de negros esclavos que pasaron por estas tierras.
Aunque vemos que van menguando a lo largo del tiempo también se sabe que a pesar de que la Constitución de 1853 declara la abolición de la esclavitud en todo el territorio, siguió existiendo durante largo tiempo, aunque solapada.
Los negros esclavos sufrieron los abusos de los españoles heredados del viejo continente. Esclavización y religión son dos caras de una misma moneda: al indio se le debía reconocer que tenía alma, por tanto podía ser evangelizado y, reconciéndole igualdad, no podía ser esclavizado, aunque debía rendir tributo a la corona. Nada de esto se contemplaba para los negros, ni siquiera en los papeles.


Los negros también fueron sometidos al desarraigo, desmembramiento de familias y comunidades y un desprecio total por su cultura. Los esclavos fueron comprados y vendidos según la necesidad de los españoles, siendo llevados de un lugar a otro de manera constante. Los censos demuestran que a lo largo de esos años solo dos (en los que nombres y edades aproximadas coinciden) han permanecido en el mismo lugar.
Aunque no fueron las únicas mencionaré dos cosas que han sido parte del proceso de invisibilización.
Sus nombres: ellos no se llamaban como se los registra; se les impusieron nombres cristianos acompañados, algunas veces, de los apellidos de sus “dueños”. En el Censo de 1778-1779 podemos ver que algunos apellidos se repiten por lo que se podría pensar que eran parte de un mismo “lote”, aunque no se puede asegurar, sobre todo porque el censo, a diferencia de con los españoles, no dice qué tipo de parentesco tienen entre ellos, incluso entre niños de escasos meses de edad.
Las nuevas denominaciones que comienzan a aparecer para designar los mestizajes: los Censos hasta 1840 diferencian entre negros, mulatos y pardos y si son libres o no. ¿Cómo saber, bajo estas designaciones arbitrarias, sabiendo que algunos Censos fueron muy criticados por carecer de exactitud, cuántos y quiénes aún llevaban sangre negra en las venas? Y, dado que el Censo de 1852 solo diferencia entre esclavos y libres y los siguientes anulan (hasta el año 2010) este tipo de datos, se ha perdido el rastro de muchos de sus descendientes. Sobre todo, teniendo en cuenta que muchos de ellos negaron sus raíces por miedo o vergüenza, al igual que los pueblos originarios. A su vez, como los dueños debían pagar tributo a la corona sobre sus esclavos, muchas veces mentían sobre la cantidad dejando un registro inexacto en estos documentos.
No quiero dejar de citar que existieron dos esclavos cuyo “apellido” es “de Santo Domingo”, así como tampoco que existió un “Juan de las llagas”. Estas denominaciones eran las que ponían nombres a los esclavos; no eran nombres, eran características que los españoles podían comprender dentro de su sistema de propiedad de estas personas.

Lo más actual
Andrés Perez y Escuti compra a la Orden de Santo Domingo “una legua de tierras a los cuatro vientos a contar desde el centro de la laguna, incluyéndose en esta venta la chacarilla conocida como de Don Félix de Cabrera, que contiene una legua de sur a norte y media legua de este a oeste”, según los extractos de títulos presentados en la mensura de la estancia Santo Domingo. (5)
A su muerte, en 1866, hereda estas tierras su hijo Rafael quien vende una porción a Carlos Pruneda y tranfiere otra a su hermano Emiliano Escuti Bravo.


Hasta acá llega esta pesquisa basada en documentos históricos, lo cual hace que no tenga datos de dueños posteriores hasta que estas tierras fueran compradas (o heredadas) por la familia Atucha.
Las próximas noticias son de más de un siglo después. Jorge Atucha, entre fines de la década de 1970 y principios del 80 importa desde Estados Unidos uno de los primeros núcleos genéticos de vacas Brangus (6), los cuales serán criados en la Estancia Santo Domingo a través de la marca “Cabaña Ministaló”.
La estancia cuenta con 5600 hectáreas para ganadería y 3000 hectáreas para agricultura.

Valor patrimonial
Además de la gran extensión de tierras para ganadería y agricultura “Santo Domingo” cuenta con la laguna Ministalaló, alrededor de la cual hay una gran cantidad de objetos arqueológicos de los pueblos originarios, además de los que ya se han levantado. El antiguo casco de estancia que muy probablemente tenga más de 400 años, su propia capilla con ornamentos antiguos. Se dice que en su patio embaldosado con ladrillos, al estilo colonial, existieron en algún momento ganchos de hierro que servían para encadenar a los esclavos. Un sistema de acequias antiguo. Un paisaje maravilloso.


Los “probablemente”, “se dice” y la escasez de fechas también habla de nuestra historia y se debe a que estas tierras son privadas, como muchos otros espacios o edificios patrimoniales de nuestra ciudad y, cuyo análisis, excede este artículo. Todo este patrimonio natural y cultural se nos encuentra vedado. Después de saber tanto de su historia antigua, de los bienes con los que contaba este lugar, vaya a saber uno cuántas cosas más se encuentren todavía en pié y cuántos misterios encierre hasta el día de hoy la “Estancia Santo Domingo”.

Referencias:
(1) A raíz del trabajo de investigación realizado por Tica Hen para la muestra “Rastros y Rostros. Indagaciones sobre pueblos originarios”, definimos que ambos pueblos convivían pacíficamente ya que existen pruebas en esta zona de que los Comechingones habitaron estas tierras.
(2) Carlos Page. El Río de los Ceballos
(3) La Merced de tierra fue una institución jurídica de la Corona de Castilla, en los siglos XV y XVI, aplicada en las colonias de América, consistente en una adjudicación de predios realizada en beneficio de los vecinos de un lugar, que se realizaba como método de incentivar la colonización de las tierras conquistadas. Su origen se sitúa en la institución de la Merced medieval.
Cada poblador recibía un solar urbano y una parcela de tierra en las afueras de la villa o poblado, usualmente en zona regable o de huerta. Estos lotes se denominaban chacras (conucos en las Antillas). En ocasiones se concedían tierras de mucha mayor extensión, para explotaciones ganaderas (estancias o hatos) o para cultivo de cereal (peonías). Finalmente, también el concejo o municipalidad recibía tierras como bienes de propios, que se denominaban ejidos. (Wikipedia)
(4) Encomienda de indios. Nombre asignado al sistema de servidumbre impuesto a los aborígenes por los colonizadores españoles que implicaba el repartimiento de grupos de indios a cada colono -el cual se denominó encomendero- y el sometimiento de los mismos a régimen de servidumbre. (Ecu Red)
(5) https://cordobahistorica.com/el-camino-real/
(6) http://www.ministalo.com/historia/

Fuentes:
El Río de los Ceballos. Carlos Alberto Page.
Orígenes de Salsipuedes. Jorge A. Maldonado
Registros históricos de Family Search
La Voz del Interior
Página de “Cabaña Ministaló”
Páginas varias de internet.
Fotografías:
Las fotografías que ilustran la nota fueron sacadas de Family Search, enviadas por vecinos, del libro “Orígenes de Salsipuedes”. Las de la laguna y casco de estancia fueron cedidas por la Sra. Atucha por intermedio de Gabriel Tellería. En el año 2016 enviamos una carta pidiendo el acceso al lugar para registrar los bienes patrimoniales que hay ahí. Tuvimos una reunión con el entonces encargado del lugar, si bien no pudimos hacer el registro nos enviaron algunas fotos que acá se presentan.

Celeste Sánchez Goldar, del Grupo Tica Hen. Corresponsal de La Unión Regional en Río Ceballos. Especial para Diario Sierras.

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