Susurrando Memoria

Susurrando Memoria por Martín Avalos (aynilibros@gmail.com).

La corona de espinas infectada de virus y orina. Los clavos herrumbrados fueron despuntados y, mochos, puestos otra vez. En lugar de lanza, le dieron a cada invitado un cuchillo oxidado. En lugar de Jesús, crucificaron a cualquier niña. Estos tiempos son superados en crueldad Señor.
Cualquier vestigio de memoria, es esperanza de resurrección.
Mi barrio de la niñez de unas cuatrocientas casitas obreras, levantadas en unas diez cuadras por dos, resiste con pocos jacarandás al viento del olvido. Con Jorge llevamos unos block y él levantó un monolito en homenaje. Fue (es) en la puerta de Sancor. Por los Compañeros desaparecidos. Mirta, Caro, Marcos son florcitas de esos Jacarandás.
Por los rincones de la fábrica Astori, cuidando a sus pares, anda Pilichupp. “Ya llegará, era el comentario. Nunca faltaba ni llegaba tarde”, me dice mi viejo. Lo llevaron sin saber que lo multiplicaban cada mañana.

Lo que el azúcar endulzó
Ya fue bebido.
Lo que tus manos acariciaron
Envejeció.
Lo único inmutable
Es el olvido.

Un olvido repleto de historias, evidentemente.

Cualquier sugerencia es bienvenida: aynilibros@gmail.com , gracias.

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