FIN DE LAS RETENCIONES PARA LAS ECONOMÍAS REGIONALES

El ministro de Economía y candidato presidencial había adelantado hace dos semanas que se reducirán las retenciones a un 0% para economías regionales que tengan valor agregado industrial citando, como ejemplo, el vino, el mosto, el arroz, el tabaco, la producción forestal y la cáscara de citrus.

(TÉLAM)
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El Gobierno Nacional fijó este jueves, y de forma retroactiva a partir del 1° de septiembre último, la eliminación de las retenciones para una serie de productos de las economías regionales como el maní, el arroz, la industria forestal y el vino, formalizando así el reciente anuncio del ministro de Economía, Sergio Massa.

El titular del Palacio de Hacienda afirmó hace dos semanas que se reducirán las retenciones a un 0% para economías regionales que tengan valor agregado industrial citando, como ejemplo, el vino, mosto, arroz, tabaco, producción forestal y cáscara de citrus.

«Todos los productos que tienen un proceso de industrialización para las exportaciones, van a tener retenciones cero a los efectos de aumentar nuestras exportaciones con valor agregado», enfatizó el ministro.

Qué dice el decreto

El Decreto 462/2023, publicado en el Boletín Oficial, formaliza la eliminación de retenciones, destacando, en los considerandos, que continua un proceso de reducción de los mismos que comenzó en el año 2020.

“Si bien durante los años 2020 y 2021 la alícuota del Derecho de Explotación se ha reducido, e incluso se fijó en un 0% para distintas mercaderías, aún quedan pendientes algunas modificaciones, ya que siguen existiendo productos de las economías regionales y otros, con agregado de valor respecto a sus procesos de elaboración, que continúan pagando este derecho”, señalan los considerandos.

La decisión apunta a «promover las ventas a mercados externos» y «mejorar el nivel de ingresos de los productores y elaboradores», además de «fortalecer el arraigo y permanencia de la población rural en cada región» y «propender a mejorar la calidad de los productos».

Entre los productos beneficiados por la eliminación de las retenciones se encuentran 348 posiciones arancelarias, entre ellas, las cascaras de cítricos, jugos y esencias cítricas; el sábalo, pescado seco, jugo de uva, vino, arroz sin cáscara parbolizado o procesado, arroz descarrillado, extracto de roble y de quebracho, tanino, papa, maní sin cascara y aceite de maní.

Los anexos del decreto aclaran que algunos productos dentro de las cadenas regionales seguirán pagando retenciones.

Entre ellos, se mantendrán derechos de exportación del 3% para el arroz con cáscara parbolizado y el arroz con cáscara común, un 2% para el arroz partido; y 3% para el pellet de maní.

Del mismo modo, el tabaco con rama o sin procesar pagará 5%, mientras que la leña abonará 4% y distintas maderas en bruto 3%.

La medida había sido anticipada por Massa el pasado 24 de julio, al participar de un encuentro organizado en el marco de la Exposición Rural, en el predio ferial de Palermo.

«Desde el primero de septiembre ninguna economía regional en Argentina va a pagar retenciones», dijo allí el ministro y candidato presidencial de Unión Por la Patria (UxP).

La opinión de las bodegas

«Este es un gran logro para el sector, y por el que veníamos gestionando desde nuestra entidad, y gracias a Martín Hinojosa, presidente del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), y a Juan José Bahillo, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, hoy pudimos hacerlo realidad», afirmó en diálogo con Télam Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina.

En el caso del sector vitivinícola, desde 2021 dejaron de pagar retenciones aquellas bodegas con exportaciones por valores de hasta US$ 500.000 al año, abarcando el 64% de las bodegas.

En tanto, las que exportaban entre US$ 500.000 y US$ 1 millón pasaron a pagar un 2,25% de alícuota en lugar del 4,5% previo, manteniéndose este último porcentaje para las que superen US$ 1 millón.

En lo que respecta al maní, el que posee cáscara pasará a pagar 4% de retenciones en lugar de 4,5%, mientras que se elimina el tributo para el que no posee cáscara, tanto en su variedad «blancheado» (sin piel) como el «confitería» (con piel).

La decisión también fue celebrada por la Cámara Argentina del Maní (AM) porque «ayuda a impulsar impulsar la competitividad de una de las economías regionales más importantes en Argentina, y una de las cadenas agroindustriales que porcentualmente más exporta».

Otros apoyos

Diego Yabes, presidente de la CAM, destacó en un comunicado que estos dos productos «son exportados a más de 80 países en el mundo», compitiendo con países como Estados Unidos o Brasil «donde no existen este tipo de impuestos distorsivos y, por el contrario, reciben subsidios y reintegros para poder producir más y crecer».

En ese marco, el dirigente empresario pidió que esta decisión se transforme en una política de Estado hacia el futuro, y que «ninguna economía regional vuelva a tener retenciones».

En contraparte, la Asociación Argentina del Girasol (Asagir) lamentó hoy que la oleaginosa no haya sido contemplada dentro de la medida.

La cámara sostuvo que el cultivo se «extiende principalmente en el Norte de nuestro país, en La Pampa y el Sur de Buenos Aires, y las industrias de transformación también tienen una distribución muy regionalizada y constituye un elemento clave para el empleo industrial en sus localidades».

En ese sentido, la Asagir cuestionó que, además de la retención del 7% para el grano, se mantengan las alícuotas en la industria del procesamiento con retenciones de entre el 5% y el 7% para el aceite y los pellets, lo cual provoca que se compita «con desventaja» en el mercado internacional.

«Esto va en desmedro de la agregación de valor industrial, e impide la mejora de los precios percibidos por los productores agrícolas, resultando en un desincentivo para ampliar la superficie de producción», sostuvieron.

Además de la quita de retenciones, en los últimos días el Gobierno puso en marcha un programa de aporte de nutrientes que pondrá a disposición hasta cinco toneladas de urea a alrededor de 77.000 pequeños y medianos productores de trigo y maíz, con una inversión de US$ 30 millones.

Por otro lado, reestableció el Programa de Incremento Exportador, el cual, en su nueva edición, no determina un tipo de cambio diferencial, sino que deja a los exportadores libre disponibilidad sobre el 25% de las divisas que liquiden.

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