El Pájaro con semillas en el pico, sobre Aldo Parfeniuk

Por Martín Avalos (aynilibros@gmail.com)

No sólo es un ave con alas muy grandes en jaula muy chica, no; también es un ave que degusta frutos y lleva semillas en su pico, con las cuales siembra y siembra sobre terrenos nutridos y necesitados. Claro que sí, Aldo Parfeniuk, es, esencialmente, un poeta que alimenta. Los humildes lo vemos pasar por los cielos serranos con los brazos en alto. Parfe, (y la Poesía), destina a cada aldeano lo suyo, lo que necesita. Es libertad en cuerpo y esencia. Como la Luz.

Un sembrador también es un paciente observador del crecimiento y desarrollo. (Ve por ejemplo convertir a su pequeña Villa en una multitudinaria ciudad). Pero también es un cosechero de lo que sembró. Por eso, es invitado a Ferias de Libros, a conferenciar sobre grandes de nuestra literatura como Castilla o Burnichón. Por eso, se le festeja sus cincuenta años de Poesía, entre amigos y con la reedición de un poemario suyo. Por eso en su terruño se lo homenajea con la Medalla de Honor.

Al día siguiente del mencionado festejo entre amigos y el lanzamiento de la reedición de su poemario (Los Días Verdaderos), entusiasmado, me permití escribir unas líneas que paso a compartir, gustoso de convidarlos de un poco de este emplumado hacedor que vive del otro lado del Pan de azúcar.

El Conjuro del Arjona
Ayer 16 de agosto (2019) a la tarde, nos dimos cita en el Centro Cultural del Paseo de las Artes de la Ciudad de Córdoba, para homenajear al Poeta Aldo Parfeniuk, por sus 50 años entregado a la Poesía. Esto tiene que ver con que en 1968 publicaba sus primeros versos en un libro: “Tres voces serranas” Daniel Arjona (seudónimo de Aldo), Enrique Romero Cortéz, José M. Canevari. Prólogo del Profesor Pedro O. Murúa e ilustraciones de Dámaso Valdez.
En el homenaje se aprovechó para presentar la reedición de su poemario “Los días verdaderos” Publicado por primera vez por Narvaja editor en 1999. Y en esta oportunidad por Textum. La mesa presentadora estuvo a cargo de Pedro Solans y de quien escribe.
Se contó con la presencia de familiares y amigos del poeta homenajeado. Hicieron uso de la palabra el Poeta salteño Leopoldo “Teuco” Castilla, Carlos Garro Aguilar y “Chichí” Montenegro Burnichón.
En su momento, Aldo Parfeniuk, explicó que en su temprana juventud, con amigos, en sus viajes exploratorios por esa América India, y en el afán de nutrirse de su Poesía, penetran en un monte salteño y dan con una mujer: Doña Brígida Arjona. Es de allí donde él toma el seudónimo para esa primera publicación.
Hay en esta actitud, una clara manifestación de sensibilidad social. Para nuestro joven significaba una revalorización de esos humildes de estos suelos, hijos de otros humildes que vienen a conformar, junto a su cultura, el legado de los Antiguos de esta América. Dicha sensibilidad es también, en un punto, un acto de revalorización y justicia.
El profesor Augusto Raúl Cortazar, en su libro, “Andanzas de un folclorista” (1) menciona que “El folklore es ciencia de la vida tradicional del pueblo; por lo tanto, ciencia de la realidad (…) Su materia es la concreta existencia del Folk, al que es preciso frecuentar y conocer profundamente para lograr el ideal de identificación con todos los aspectos (y no solo la música y la danza, como suele creerse) del mundo material y espiritual de la comunidad cuyo estudio se pretende. Para lograr ese fin supremo, es menester viajar.” Nuestro joven Parfeniuk, intuitivamente lo debe haber comprendido (y a temprana edad) y es por ello lo de aventurarse a los caminos y al encuentro con lo profundo de nuestros saberes.
Y lo traduce en esos primeros versos editados donde también levanta su voz, que es para él, las voces de los callados, los silenciados:

“De rumorosos ríos, de oscuros montes
De viejas arboledas, dice mi voz.
Aunque todo esté dicho.
Aunque nada falte,
Falta mi canción…” (2)

Y su empatía, sensibilidad, para con los humildes de Salta, también abarca a los serranos de su aldea turística. Así su segundo poema de aquel primer libro, es dedicado a Carlitos Ferreyra.

“Seca la mirada. Perdida en la tierra.
Vacíos los ojos, vacía la cara;
Sin nada en la bolsa, sin nada en el alma
Tan solo su pena, que ha nacido larga”. (3)

Además de su identificación con los olvidados, el joven Arjona es un enamorado de sus serranías, su entorno, su paisaje. Orgulloso expresa lo obvio, lo “típico”, pero haciendo uso de su propia voz. En su tercer poema “De aquí” nos habla de esa comarca invadida de sol:

“Ni una sola nubecita.
Nada empaña el horizonte
Árbol, cielo, piedra y monte,
el tranquilo panorama
que dibujan Los Gigantes,
al despuntar la mañana.

(…)

Se brinda otro día pleno
Con sol, pájaro y arroyo.
Es la típica canción
De las bellas serranías,
Es la cuna de mis días.
Porque soy yo cordobés. (4)

En el cuarto poema, su homenaje es a “El Viento”. Es que para un campero, de la pampa o serranía, son esos elementos de la naturaleza los que tan profundo llegan en el alma del paisano. Son “seres” que participan junto al humilde, de sus andares diarios. Así la noche, la luna, el sol, la lluvia o el viento, resaltan en protagonismo en el palpitar del ser:

“¡Loco, fuerte. Impetuoso…
Pasa el viento;
Y el silbo del crespín
Con su lamento.

(…)

Junta más fuerza y sigue
Con su destino,
Dejando su rastro seco
En los caminos.” (5)

Y por último, y para recordarnos la complementariedad, (lo dual del Universo), la figura femenina en el lago, en la noche, en las sierras:

(…)

“Hasta la playa
Vino María;
Con una estrella
que la seguía.

(sobre la arena
Su espasmo quema
Y entre su pelo
La luna juega). (6)

Todo este recordar esos primeros versos publicados por nuestro homenajeado, sólo para aplaudir el aporte que hiciere el periodista Pedro Solans al presentar ese poemario reeditado (Los días verdaderos). “En la mueblería de Parfeniuk, entre libros y discos de música, se respira el conjuro de vida”. Conjuro que viene gestándose desde niño, cuando (lo imagino) descalzo corría al encuentro de su San Antonio.
Por recordarnos, Aldo, por recordarnos tantas cosas, gracias!

Martín Avalos, La Granja, 17 de agosto de 2019

No queda más que invitarlos a la presentación de Los Días Verdaderos, este sábado 25 de enero a las 20 hs, en Parque Estancia La Quinta, Los Zorzales 241, Villa Carlos Paz.
Los esperamos!

Notas:
1) Libros del Caminante, Editorial Universitaria de Bs As, año 1964.
2) Mi Canto, Tres voces serranas, Arjona, Cortéz, Canevari. Imprenta de Carlos Paz, 1968.
3) Carlitos Ferreyra, Tres voces serranas, Arjona, Cortéz, Canevari. Imprenta de Carlos Paz, 1968.

4) De aquí. Ídem

5) El Viento, Idem

6) Tropical, Idem.

2 comentarios sobre «El Pájaro con semillas en el pico, sobre Aldo Parfeniuk»

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