Leo Santucho relató su día a día en el Mundial de Karate donde obtuvo el subcampeonato

Tras el histórico subcampeonato en el mundial de karate desarrollado en Okinawa, Japón (donde según muchos especialistas en la materia debió consagrarse él y no el local), Leonardo Santucho conversó nuevamente con DIARIO SIERRAS para relatar sus vivencias y el día a día de un hito para la disciplina a nivel local.



“Mi competencia no fueron peleas, se trata de una especialidad que se llama Kata, es un combate imaginario. Uno debe pasar y hacer una demostración individualmente con formas como si fuesen coreográficas que tiene sus movimientos y nombres preestablecidos desde hace siglos. Cada forma tiene una dificultad diferrente, va de lo más básico a lo más complejo”, inició su relato Santucho.



SObre el cominezo del torneo que reunió a lo más granado de este deporte, el unquillense detalló: “arranqué el torneo con 140 competidores de todo el mundo, con varios argentinos en mi categoría también. Primero se dio una eliminatoria antes de ingresar al torneo principal con gente de Japón, de la isla grande y demás extranjeros. Okinawa entraba ya directamente con un seleccionado que eran cuatro integrantes, los mejores de Okinawa se integraban al grupo en Octavos de final. Pasé la preliminar que eran dos o tres vueltas pero hice solo una porque logré el puntaje más alto. Pasé directo al cuadro principal, y eso me dio un plus de confianza. Al segundo día ya en el Cuadro principal, tengo mi primer vuelta y logro superarla y accedo a los 16 mejores del mundo”.

El tercer día me topo en un mano a mano con un cubano y le gané, con un japonés y también triunfé, con un okinawense y le gano. Con eso ya estaba casi entre los mejores cuatro. Quedaban tres okinawenses más y yo. En la semifinal del día domingo le gano a un okinawense y paso a la final y se eliminan los otros dos okinawenses.



Entrando en tema sobre la polémica final donde muchos lo vieron ganador pero el jurado de inclinó por el crédito loca, el “sensei”, expresó: “ya en la final el mismo día domingo pierdo por 4 a 3, con siete jueces. Por una bandera perdí. Sinceramente yo me sentí ganador, quienes vieron el video dijeron que había ganado yo, mi maestro también. Mucha gente quedó disconforme con el fallo porque había mucha diferencia. Pero bueno era el primer torneo que se hacía en Okinawa y no podía dejar de ganarlo un local. Un poco injusto para quienes hacen tanto sacrificio para viajar y estar a tanta distancia y lejos de la familia. Pero bueno ya está, eso es algo secundario. La experiencia y todo lo vivido acá, poder llegar a una final, es algo histórico. Representar no solo a Unquillo, a las sierras, a Córdoba, Argentina, sino que tantos mensajes tuve de gente de latinoamérica que se sintieron representados por mi. Eso me llena de satisfacción”.



Como reflexión final tras lo vivido, santucho sintetizó: “finalizado el torneo, al otro día no hubo descanso, continuamos con una serie de seminarios con maestros japoneses de alto grado, de rangos muy altos y son cosas hermosas que van enriqueciendo el carácter para poder transmitir de una forma más clara toda la cultura okinawense”.



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